CUIDANDO TUS PENSAMIENTOS
Hace algunos meses aprendí que hay que prestar atención a los pensamientos, por que ellos son el reflejo en tus palabras; que a las palabras hay que prestarles atención porque definirán nuestras acciones; debemos cuidar nuestras acciones porque ellas determinarán nuestros hábitos; debemos prestar atención a nuestros hábitos porque ellos definirán nuestro carácter y finalmente nuestro carácter encauzará nuestro destino.
Yo creería que además de los pensamientos, con que inicia toda esta cadena, debemos agregarle el poder de las emociones. ¿ qué tanto estás ansioso? ¿qué tanto son tus miedos y preocupaciones? ¿con cuánta frecuencia te sientes seguro, pleno, confiado y feliz?
El gran maestro de maestros, Jesús de Nazaret nos decía que si nuestra fe llegara a ser como una semilla de mostaza, podríamos decirle a un monte arrójate al mar y éste se lanzaría. Y la fe es esa certeza, es esa convicción de decretar y ver con los ojos del alma lo que aún física y materialmente no se puede ver. Por ello debe haber una correcta sincronía entre tu razón de ser aquí en la tierra y tu armonía con Dios, con ese Creador universal.
De nada vale repetir frases y frases cuando éstas son sólo "campanas que resuenan" pero no van impregnadas de fe, de certeza y convicción; de paz, armonía y amor.
Primero debemos vaciar nuestra alma o ser interior de toda "carga", atadura o cadena que te tenga prisionero o prisionera; que no te esté permitiendo ser libre, que te esté robando la paz interior y tu felicidad.
En mi próximo escrito, hablaremos sobre la forma de vaciar nuestro ser interior.
Dios les bendice y recuerden que nuestro propósito aquí en la tierra es vivir el mandamiento del amor plenamente.
Con amor, @FrancyPretelt
DTB


Comentarios
Publicar un comentario